Los artistas muestran su inventiva y su maña

Descubrimos profesiones que se están olvidando en la vida de Occidente, es raro que haya profesionales que manipulen el barro, el metal o también la corteza de alcornoque sin incorporar algunos componentes que podrán cambiar la imagen natural.

Vamos a analizar profundamente el oficio de utilizar el lodo con la intención de construir piezas con detalles muy bonitos. Y sin duda con este trabajo apreciamos la sabiduría de un pueblo, sus recursos económicos, su clase y las redes comerciales que mantiene con otros pueblos.

El barro es una materia que no está hecha de carbono y sus características son la fortaleza además de su resistencia ante las elevadas temperaturas, el viento o también el h2 o. Los antiguos pobladores del mundo sabían todos estos atributos de modo que manejaban el fango para poder crear los cántaros. Y naturalmente la terracota de ninguna manera traslada la electricidad y sin duda no se altera si se le agregan sustancias tóxicas.

La alfarería se basa en dar forma y hornear la greda adornando posteriormente la jarra.

En Argel aún continúan con métodos del pasado. En primer lugar juntan el fango con agua y seguidamente le dan forma al objeto que desean. El decorado de la cerámica del Rif combina la escritura mahometana con temas relacionados con la flora y la fauna y detalles armoniosos sin llegar a perder la naturalidad. En las fábricas de Yuba hoy día se traslada la arcilla con mucha agua y seguidamente tiene que estar secandose unas 48 horas. Cuando está seca la pieza se fragmenta en partes muy pequeñas que se empapan de agua y seguidamente se perfila la mezcla.

Al diseñar las piezas, los artistas muestran su inventiva y su maña. Estos objetos se tienen que meter en el horno posteriormente para que se consoliden. Los instrumentos de “el taller de Pati“para el secado no son todos iguales, en Argelia son triangulares y se componen de 2 partes, la zona que caldea el comburente y la parte donde se introducen los cántaros. En esta cámara suelen estar aglomeradas las ollas unas 6 horas alcanzando los 800 grados, hay que colocar las cazuelas con cuidado ya que tiene que darle el calor por todos lados.

El esmaltado y por supuesto la tonalidad son significativos a la hora de intuir de que parte procede el jarro, porque existen costumbres instauradas que no se pierden y obviamente distinguen unas vasijas de otras.

En tripolí una vez cocida el objeto se emplea un esmaltado en tono blanco y a continuación se barniza con amarillento o también azul y obviamente se cuece de nuevo.

Las gerencias tendrían que reforzar esta práctica con el propósito de que no se extinga dado que es un oficio que ha pasado de generación en generación y por supuesto se valora mucho actualmente.

Las mujeres y los hombres quieren hacer obsequios singulares y naturalmente una estupenda opción sería darle un matiz personal un collar con los tonos que nos apetezcan y además hacerle alguna inscripción.

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